En Duende vivimos del arte de contar historias. Nuestro oficio es capturar la esencia de las marcas y traducirla en relatos que conmuevan, inspiren y permanezcan. En los últimos años, un nuevo actor ha entrado en escena y está transformando la forma en que concebimos y producimos esas historias: la inteligencia artificial.
Su irrupción no ha sido un simple cambio de herramientas. Ha implicado repensar cómo se conciben, producen y distribuyen los contenidos. Según un análisis de Consumer Goods Technology, empresas como Coca-Cola comenzaron en 2023 a trabajar con OpenAI para generar imágenes, textos y experiencias interactivas, integrando la IA como un eje central de su estrategia creativa. Si marcas de alcance global la adoptaban con naturalidad, en Iberoamérica no podíamos quedarnos atrás.
Storytelling en tiempos de IA
En nuestra región, hemos visto casos que revelan tanto el potencial como las tensiones de esta tecnología. En España, la campaña “Con mucho acento” de Cruzcampo utilizó técnicas de deepfake e inteligencia artificial generativa para recrear a Lola Flores, fallecida hacía más de dos décadas. El anuncio combinó orgullo cultural y vanguardia tecnológica, generando millones de reacciones… y también un debate sobre los límites éticos del uso de la imagen de personas que ya no están.
En Argentina, el diario La Nación empleó generación automática de lenguaje para publicar resultados electorales y deportivos en tiempo real, demostrando que la IA puede servir para la publicidad, el periodismo y la narración en formatos ágiles. Y plataformas como Spotify han convertido el análisis de datos en narrativa personalizada: su campaña anual Wrapped es, en esencia, un storytelling a la carta para cada usuario, hecho posible por algoritmos de aprendizaje automático.
En Duende también hemos aplicado la IA en proyectos que demandan creatividad, velocidad y personalización. Un ejemplo reciente es la campaña Te queremos vivo, donde usamos inteligencia artificial para asistir en la generación de voces, imágenes, animaciones y recreaciones de espacios. Esta integración nos permitió producir piezas audiovisuales de alto impacto en menos tiempo, manteniendo la coherencia narrativa y reforzando el mensaje central de la campaña.
Las herramientas que cambiaron el tablero
Hemos explorado cómo modelos de lenguaje masivo, como GPT-4, pueden ayudar a producir borradores, propuestas y guiones con una coherencia sorprendente. En España, el modelo MarIA demostró que es posible entrenar IA en patrimonio lingüístico en castellano, asegurando que la tecnología entienda nuestros matices culturales.
En el plano visual, herramientas como Midjourney o DALL-E 2 han multiplicado las posibilidades creativas. No se trata de sustituir al diseñador, sino de ampliar su paleta: un creativo puede generar bocetos iniciales en segundos y luego perfeccionarlos con su criterio y oficio.
También han surgido plataformas de video y audio sintético capaces de producir presentadores virtuales o narraciones con voces casi humanas, lo que amplía el espectro de formatos narrativos posibles.
En el análisis de datos, la IA funciona como un lente microscópico y panorámico a la vez. Permite segmentar audiencias, anticipar comportamientos y personalizar mensajes en tiempo real. Esto significa que ya no contamos una historia para todos, sino muchas versiones de una misma historia adaptadas a cada perfil.
Cómo ha cambiado nuestro trabajo en Duende
La llegada de la IA nos ha llevado a reorganizar procesos y a desarrollar nuevas competencias. No tenemos en el equipo figuras formales de prompt engineer, pero cada vez más todos nos perfilamos hacia ese dominio: aprender a interactuar con la IA para obtener el mejor resultado posible ya es parte natural de nuestro trabajo.
Hemos incorporado dinámicas de prueba y ajuste mucho más rápidas: prototipamos ideas, medimos reacciones y refinamos en ciclos cortos. Esta agilidad, que antes parecía exclusiva de grandes agencias con presupuestos millonarios, hoy es parte de nuestro día a día.
Y lejos de diluir nuestra esencia, la IA nos ha permitido concentrarnos en lo que realmente define a Duende: el sentido estratégico, la conexión emocional y la coherencia narrativa.
Acá vale la pena citar al CEO de VML Latam en 2025, el futuro de las marcas no depende de cuánta IA puedan anexar, sino de cómo rediseñen su forma de operar para desarrollar su máximo potencial.
Lo que nos deja este camino
Si algo hemos aprendido es que la IA no es un atajo creativo, sino una aliada estratégica. Nos permite explorar más ideas, iterar más rápido y personalizar con mayor precisión, pero no reemplaza la chispa humana que hace que una historia tenga alma.
La tecnología puede generar texto, imágenes o datos; PERO el duende (ese espíritu que emociona y conecta) sigue siendo nuestro.
Integrar la IA en el storytelling no significa renunciar a la autoría, sino expandirla.
Iberoamérica, con su riqueza cultural, tiene la posibilidad de liderar un modelo responsable, creativo y humano de narrar en la era de los algoritmos. Y en Duende, seguiremos escribiendo (con teclas, lápices y ahora también con prompts) historias que no solo se cuenten, sino que se sientan.
Que no se nos olvide…
El poder de la IA exige una reflexión ética constante. El caso de Lola Flores mostró que no todos reciben con agrado la recreación digital de figuras icónicas. En un contexto en el que deepfakes y contenidos sintéticos pueden manipular percepciones, la transparencia es clave.
En Duende creemos que la IA debe servir para amplificar, no para suplantar. Que debe incluir voces diversas y democratizar el acceso a narrativas de calidad, y que debe hacerlo con respeto por las audiencias y por la verdad.